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Somalia

Se prevé que la pandemia afecte a Somalia principalmente a través de los flujos comerciales y financieros. Las importaciones representaron el 68% del PIB en 2019 y los impuestos al comercio alrededor del 87% de los ingresos totales. Los puertos del país han experimentado grandes pérdidas debido a las interrupciones en las cadenas de suministro mundiales, que también han provocado un aumento del desempleo en el país. Estas pérdidas de ingresos perjudican la capacidad del país para prestar servicios públicos e invertir en infraestructura. Por otro lado, la reducción esperada en las entradas de remesas reducirá el consumo de los hogares y aumentará la pobreza, y también se espera una reducción de la inversión extranjera directa. Ante esta situación, se proyecta que el PIB se contraiga un 5.4% en 2020 en el peor de los casos debido a los choques de la oferta y la demanda. A pesar de la caída de la demanda, se espera que la inflación alcance el 6.3% en 2020 debido a la escasez de oferta a medida que caen las importaciones. La reducción del comercio y la disminución asociada de los ingresos conducirán a un déficit fiscal del 1.3% en 2020. La dependencia del país de las importaciones de bienes básicos, la alta proporción de remesas en el PIB y la reducción de las exportaciones de ganado aumentará el déficit de la cuenta corriente hasta casi el 10% del PIB para 2020. 

La mejora de la situación de seguridad, la normalización de las relaciones con las instituciones financieras internacionales y las perspectivas de alivio de la deuda en virtud de la Iniciativa para los Países Pobres muy endeudados en 2020 presentaban las oportunidades para abordar las cuestiones económicas y los desafíos sociales, pero ante la situación actual es probable que estas prioridades pasen a un segundo plano. Junto con los socios de desarrollo, Somalia está utilizando intervenciones específicas para ayudar a cumplir con sus obligaciones de alivio de la deuda. El apoyo de los socios mejora la creación de la capacidad institucional y brinda oportunidades para el desarrollo de habilidades como catalizador para mejores servicios públicos, incluida la infraestructura. Las inversiones en carreteras, puertos y otras infraestructuras, así como en un mayor desarrollo de habilidades junto con una mayor formalización de la economía impulsarían el crecimiento a medio plazo.

En relación con el sector exterior, la balanza comercial del país ha sido de forma tradicional deficitaria. Las importaciones representan un gran porcentaje del PIB y se concentran en alimentos, especialmente el azúcar y los preparados de azúcar, legumbres, raíces y tubérculos, además de automóviles y calzado. También importa productos manufacturados y combustibles. China e India son sus principales proveedores, y en 2018 estuvieron muy igualados. En relación con las exportaciones, el ganado representa cerca del 70%, seguido de otros productos como laca, gomas y resinas y pescado y crustáceos. En este caso, los principales compradores son Omán, Emiratos Árabes Unidos y en menor medida Arabia Saudí y Argelia. Cabe destacar que el contrabando juega un papel muy importante en la economía nacional, con productos como el carbón vegetal y la pesca de atún y tiburón, entre otros.

El país todavía enfrenta grandes desafíos. La baja inversión, la baja diversificación económica y la baja productividad en la economía informal han obstaculizado el dinamismo económico. Por lo tanto, la prioridad ahora está en formalizar la actividad económica para proporcionar una base sobre la cual el gobierno pueda movilizar los ingresos fiscales, fortalecer su capacidad de servicio público e invertir en infraestructura, pues los ingresos actuales no proporcionan el espacio fiscal necesario para gastar en inversiones productivas. Dada la desaceleración económica mundial que se venía dando en los últimos años, sumado ahora a la crisis sanitaria, la dependencia de Somalia de la ayuda y las remesas presentan riesgos significativos para el crecimiento del país. Estos factores, junto con pocas habilidades, bajos ahorros, alta pobreza, inseguridad, debilidades institucionales, vulnerabilidad a los choques climáticos y los problemas de la deuda agravan los riesgos y la situación del país.

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Fuentes: ICEX y Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.