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Trilogía de Z Town

Sudáfrica es quizá el país de África con una tradición literaria más sólida. Sus dos premios Nobel (Nadine Gordimer y JM Coetzee) han conseguido hacer llegar su voz a todo el mundo. Pero la literatura de este país es mucho más rica: negros, mestizos, asiáticos y blancos se han sumado a corrientes literarias de tipo muy diverso. Entre todos ellos destaca, por su genial estilo y por su compromiso personal, Achmat Dangor (Sudáfrica, 1948), presidente de la Fundación Nelson Mandela. Trilogía de Z Town es la gran novela sobre el Apartheid.

El otro pie de la sirena

Mia Couto (1955) es el escritor mozambiqueño más conocido internacionalmente. En esta su última novela se alternan dos líneas argumentales, a su vez integradas por pequeñas historias que se entrelazan, como en un juego de esas cajas africanas (y chinas) de madera tallada que contienen otras menores. En toda su obra de ficción Mia Couto juega con el lenguaje y crea neologismos, altera la sintaxis, se sirve de la tradición oral y de los proverbios. Habla de Mozambique, de África, de la identidad, de la memoria y la amnesia colectiva.

Los negros nunca irán al paraíso

"¡Los negros nunca irán al paraíso!' La negación absoluta planeaba en la expresión. Así, la exclamación del desconocido me alentó a seguir adelante en mi investigación sobre los clichés que no dan ya risa a nadie. A la espera de un improbable avión, había yo recogido, sin evaluar toda su importancia, esa frase clave a mi alcance, capaz de abrir mi vida cosida con mil interferencias, de devolverme la memoria no perdida aún, sólo adormecida.

Historia de la Literatura Negroafricana

Primera traducción al español de la Historia de la literatura negro-africana, obra de referencia de Lylian Kesteloot, una de las grandes expertas en el tema. Este libro aborda la historia de la literatura africana escrita contemporánea, que nació a principios de los años 30 del siglo XX con la creación del movimiento de la Negritud (Senghor -Senegal-; Césaire -Martinica-; Damas -Guayana-), así como el estudio de sus antecedentes, entre ellos la literatura negroamericana de los poetas del Renacimiento de Harlem, en los años veinte.

Kuty, Memoria de Sangre

Gao, Mali, 6 de marzo de 1984. El pueblo es atacado por una banda de saqueadores tuaregs. La familia de Kuty, una niña de 10 años, es masacrada ante sus ojos por cuatro hombres que estrellan contra una pared y  degüellan a su padre mientras asiste a la violación de su mujer, la madre de Kuty, que se suicida poco después prendiéndose fuego. Kuty, memoria de sangre es el relato de la larga venganza de esta niña. Es también una parte de la historia de África que vio durante largo tiempo cómo el pueblo negro era capturado y vendido como esclavo por los señores del desierto.

Nur, 1947

Por la obsesiva búsqueda de un amor muerto, un fusilero se rebela y se zambulle en el pasado de la Gran Isla. Raharimanana, el autor, hurgando en los mitos y en la memoria malgaches, hace brotar así la violencia que jalona la historia de su país (Madagascar). Violencia colonial que masacra en nombre de sus certidumbres civilizadoras, pero también violencia del país desgarrado por los sueños de unificación y de conquista de los sucesivos reinos. Apoyándose en una escritura visionaria, alucinada, Nur, 1947 es una novela necesaria y conmovedora de la historia malgache.

Nuestra hermana aguafiestas

"¿Acaso no soy yo una mujer?", preguntaba la activista negra Sojourner Truth a sus compatriotas norteamericanas. Desde los años sesenta del siglo XX, Ama Ata Aidoo lleva interpelando por igual a las mujeres y a los hombres, a l@s blanc@s y a l@s negr@s, con su obra y con su vida. Desde la implacable mirada de Nuestra hermana aguafiestas sobre Europa, Aidoo revienta nuestras certezas, socava nuestro buenismo autocomplaciente, mina nuestras excusas para no afrontar los discursos y los efectos del poder en un mundo global construido sobre la injusticia y la desigualdad.

Las que aguardan

Arame y Bougna, madres de Lamine e Issa, clandestinos que han partido hacia Europa, no cuentan ya sus primaveras. Cada una de ellas es centinela devota y consagrada a la salvaguarda de los suyos, el pilar que sustenta la morada sobre las galerías excavadas por la ausencia. Coumba y Daba, jóvenes esposas de ambos emigrantes, olisquean sus primeras rosas: sedientas de amor, de porvenir y de modernidad, se lanzan, sin reservas, por una pista de felicidad que se convierte, poco a poco, en su vía crucis.

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