Todo lo que no sabías sobre Nelson Mandela
 
Artículo escrito por el periodista José Naranjo a petición de Casa África
 
En realidad, no se llamaba Nelson. Rolihlahla Dalibhunga Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una pequeña aldea a orillas del río Mbashe (distrito de Umtata, región del Transkei, actual Sudáfrica). Su padre se llamaba Gadla Henry Mphakanyiswa, un notable de la etnia xhosa que fue jefe local de Mvezo hasta que fue destituido y se trasladó a una aldea cercana, Qunu, donde falleció en 1928 de tuberculosis. La madre de Nelson Mandela, Nonqapi Nosekeni Fanny, era su tercera esposa. La prematura muerte del padre hizo que Mandela, con solo nueve años, quedara a cargo del regente de los Thembu, el jefe David Jongintaba Dalindyebo, primo de su padre y también noble local. Éste envió al niño a estudiar a una misión metodista, donde su profesora, una misionera británica, le rebautizó como Nelson, nombre que posteriormente fue “oficializado”.

Le robó vacas a su padrino para ‘fugarse’ a la gran ciudad. Con apenas veinte años,  en 1939, Nelson Mandela se fue a estudiar Derecho al Fort Hare University College (institución reservada para no blancos) en la ciudad de Alice. Allí conoció a Oliver Tambo, de quien se hizo gran amigo y camarada. Sin embargo, Mandela fue elegido miembro del Consejo de Representantes Estudiantiles y, como tal, participó en una huelga, lo que provocó que le expulsaran. Tuvo que terminar sus estudios de Derecho por correspondencia. Dos años más tarde, en 1941, se enteró de que su padrino le había concertado un matrimonio tribal. Entonces le robó algunas cabezas de ganado y con el dinero obtenido se trasladó a Alexandra, uno de los suburbios de Johanesburgo. Sin embargo, su mentor no se lo debió tomar muy en cuenta porque posteriormente se reconciliaron y éste le pagó algunas clases de Derecho en la Universidad de Witwatersrand.

Fue vigilante en una mina de oro. En Johanesburgo, la vida no era fácil para un joven estudiante de Derecho con pocos recursos. Así que sus primeros trabajos fueron el de vigilante en una mina de oro y oficinista. Sin embargo, en estos años fue cuando comenzó su activismo político. En 1943, Nelson Mandela, ya un joven abogado (se graduó en 1942), se unió al Congreso Nacional Africano, la gran organización por los derechos de los negros creada en 1912. Allí uno de sus primeros amigos fue Walter Sisulu, agente inmobiliario, seis años mayor que Mandela, quien le ayudó a encontrar trabajo en un bufete de blancos, algo insólito.

Su primera mujer era prima de Walter Sisulu. En 1944 Mandela se casa con una prima de Sisulu, Evelyn Ntoko Mase, enfermera de 22 años. Tuvieron cuatro hijos, Madiba Thembekile (1945), Makaziwe (1948, una niña que murió con 9 meses), Makgatho Lewanika (1950) y Pumla Makaziwe (1954). Sin embargo, en 1955 se separan. La creciente implicación política de Mandela les va distanciando, porque ella no podía participar en manifestaciones y actos políticos por su pertenencia a los Testigos de Jehová. Finalmente se divorciaron en 1957. 

La minoría india y los mineros negros, su inspiración. Desde su ingreso en 1943, Mandela fue adquiriendo cada vez más peso dentro del CNA. Sólo un año más tarde promovió, junto a Sisulu y Tambo, la creación de la Liga de la Juventud, de la que se convirtió en secretario general en 1947. Como tal fue uno de los encargados de elaborar un Plan de Acción ante la victoria electoral del Partido Nacional Sudafricano, promotor del apartheid. Y Mandela se inspiró en los métodos de la lucha política de la minoría india y los mineros negros: huelga general, desobediencia civil, resistencia no violenta. Pedían la formación de un parlamento no racial, un hombre, un voto, redistribución más justa de la tierra, acceso a la educación para todos, etc. Este programa se convirtió pronto en el ideario del CNA y Mandela siguió subiendo dentro del partido. En 1950 fue elegido miembro del Comité Ejecutivo Nacional y en 1951 presidente de la Liga de la Juventud.

Fue detenido y condenado por primera vez a los 34 años. En junio de 1952, el CNA le encomendó la Campaña de Desafío a las Leyes Injustas, una serie de movilizaciones no violentas y desobediencia civil por todo el país. En julio de este año fue detenido por primera vez. Fue condenado a nueve meses de cárcel y trabajos forzados, luego conmutado a seis meses de confinamiento y prohibición de participar en actos públicos y ejercer cargos políticos. Tras salir de prisión y mientras seguía escalando cargos en el partido (fue nombrado vicepresidente del CNA con Lutuli de presidente), Mandela abrió junto a Oliver Tambo el primer bufete de abogados con licencia regentado por negros y en el que atendía a bajo costo a los negros que de otra manera no hubieran tenido representación legal. En 1956 las autoridades cerraron finalmente el bufete tras una intensa campaña de acoso.

Winnie tenía 18 años menos que Mandela. Tras divorciarse en 1957, en junio de 1958 Mandela se casa con su segunda esposa, la trabajadora social Nomzano Winifred Zanyiwe Madikizela, una xhosa 18 años más joven que Mandela, que entonces tenía 22 años. Ambos tuvieron dos hijas, Zenani (1959) y Zindziswa (1960). Winnie se convirtió en la gran compañera de Mandela mientras este estuvo en la cárcel y en una gran activista política, miembro también del CNA. Sin embargo, tras salir de la cárcel, el 13 de abril de 1992, Mandela anuncia que se separa de ella tras 34 años de matrimonio. Winnie mantenía un discurso más populista y radical que su marido y en 1992 Mandela estaba empeñado en constantes llamadas a la prudencia y la calma en un proceso de transición a la democracia en el que murieron cientos de personas a manos de extremistas de uno y otro lado.

Recibió entrenamiento paramilitar en Argelia. Mandela fue detenido y procesado en varias ocasiones. Una de ellas tuvo lugar tras la matanza de Shaperville, el 21 de marzo de 1960, cuando la policía disparó contra una multitud de manifestantes y mató a 69 personas. Tras declararse el estado de emergencia en el país, numerosos dirigentes negros fueron detenidos, así como ilegalizados tanto el CNA como el PAC  (Congreso Panafricano) creado en 1959, escisión radical del CNA.  En 1961 su caso fue revisado y quedó exonerado de la acusación de participar en actividades terroristas, pero en 1962 fue detenido de nuevo y se le condenó a cinco años de prisión por incitación a la huelga y abandono ilegal del país (Mandela estuvo en Etiopía participando en la Conferencia del Movimiento Panafricano de Liberación de África Oriental y Central y en Argelia, recibiendo entrenamiento paramilitar). Y es que desde la matanza de Shaperville, en una de las decisiones más controvertidas de su vida, Mandela se había convencido de la ineficacia de la lucha pacífica contra un apartheid cada vez más violento y asumió la jefatura del brazo armado del CNA, Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación) o MK. El MK lanzó ataques contra instalaciones del Gobierno y objetivos policiales.

El número 46664. Cuando Mandela ingresó en la prisión de máxima seguridad de Robben Island condenado por “sabotaje, terrorismo y conspiración para derrocar al Gobierno mediante revolución e invasión de fuerzas extranjeras”, era el prisionero 466 de aquel año 1964. Es decir, el 466/64. Con el tiempo el número capicúa 46664 se convirtió en el eslogan de sus campañas de liberación y se imprimió en millones de folletos y camisetas por todo el mundo. Este número representa hoy la lucha por la libertad y la resistencia ante la opresión. En realidad, Mandela había ingresado en esta prisión en 1963 a la espera de juicio, pero la condena le llegó un año después tras el famoso juicio de Rivonia, en el que se sentó en el banquillo junto a otros siete altos dirigentes del CNA. El 12 de junio de 1964 todos menos uno fueron condenados a cadena perpetua y trasladados a un módulo de aislamiento de Robben Island. Las condiciones eran durísimas: sólo podía recibir, cada seis meses, las visitas de su mujer, Winnie, y de sus hijos, todo ello por su doble condición de negro y preso político. Estaba obligado a trabajar en una cantera de cal, y no se le permitió acudir al funeral de su hijo o a la boda de su hija Zenani. Para poder sobrellevarlo se matriculó en la Universidad de Londres e hizo gimnasia.

El Gobierno de Sudáfrica intentó asesinarlo. En 1969, el servicio secreto sudafricano preparó una falsa operación de fuga de Mandela con la intención de asesinarlo, pero el servicio de inteligencia británico se enteró y frustró la operación. El agente secreto inglés Gordon Winter lo cuenta en su libro de memorias Inside Boss, publicado en 1981. Mientras, en el exterior de Robben Island se iba consolidando como un símbolo de la resistencia contra el apartheid, que se endurecía cada vez más: en junio de 1976 el Gobierno aplasta una revuelta estudiantil en Soweto con cientos de muertos y miles de heridos. La opción de un levantamiento armado contra el Gobierno blanco iba perdiendo fuerza a medida que la represión se acentuaba.

Próstata y tuberculosis, sus primeros problemas de salud en la cárcel. En abril de 1982, Mandela, Sisulu y otros condenados de Rivonia fueron trasladados a la prisión de Pollsmoor, en Ciudad del Cabo, donde las condiciones eran menos duras. El presidente Pieter Botha parecía dispuesto a iniciar un diálogo con el CNA. Mandela comenzó a mantener contactos con sus carceleros, pero su primer encuentro con un alto representante del Gobierno, Kobie Coetzee, ministro de Justicia, tuvo lugar en noviembre de 1985 en el hospital Volks de Ciudad del Cabo, donde Mandela iba a ser operado de próstata. Los contactos prosiguieron durante años sin llegar a ningún acuerdo, porque Mandela se negaba a renunciar explícitamente a la lucha armada. En agosto de 1988, mientras los defensores de su causa hacían todos los esfuerzos en el exterior, Mandela contrajo la tuberculosis. Tras una estancia hospitalaria fue llevado en diciembre a otra prisión, la Victor Verster, cerca de Paarl, donde fue aislado en un bungalow con piscina, jardines y cocinero. El Gobierno parecía ir cediendo a la presión internacional.

Pieter Botha tomó el té con Mandela. Pieter Botha, presidente de Sudáfrica, entre 1984 y 1989, tenía una pésima imagen exterior. Defensor incondicional de la segregación racial, se le consideraba un auténtico racista. Sin embargo, pese a sus firmes convicciones, bajo su mandato el apartheid comenzó a suavizarse y fue él quien dio los primeros pasos hacia la liberación de Mandela. El 5 de julio de 1989, el preso más famoso del mundo fue invitado a tomar té en la residencia del presidente Botha. Semanas más tarde, Botha, aquejado de problemas de salud, cedía la presidencia a Frederik de Klerk y Sudáfrica entraba, ahora sí, en el fin en una era de reformas que liquidaría el apartheid. El 13 de diciembre empezaron las negociaciones para la liberación, que finalmente se produjo el 11 de febrero de 1990 tras la legalización del CNA. Había estado casi 28 años en prisión.

De Klerk fue vicepresidente de Mandela. Una vez libre, Mandela recuperó pronto su posición de vicepresidente del CNA y lideró las rondas de conversaciones con el Gobierno para poner fin al apartheid. El 6 de agosto se firma el Acta de Pretoria, en la que el CNA renuncia finalmente a la lucha armada y el Gobierno se compromete a levantar las últimas restricciones a la actividad política. En julio de 1991, Mandela es elegido presidente ejecutivo del CNA en la famosa conferencia de Durban, la primera conferencia anual del CNA en suelo sudafricano desde 1959. En paralelo, el Gobierno inicia el desmantelamiento de todas las leyes del apartheid que desembocan en un referéndum que tiene lugar el 17 de marzo de 1992 y que avala el proceso de reformas iniciado por De Klerk con el 68,7% de los votos y que desembocaría en una democracia multirracial en Sudáfrica. El 15 de octubre de 1993, Mandela recibe el Premio Nobel de la Paz junto a De Klerk, quizás el más importante de los más de 250 premios y reconocimientos internacionales que ha recibido. Las primeras elecciones libres y multirraciales en Sudáfrica tuvieron lugar del 26 al 28 de abril de 1994 y el CNA obtuvo una victoria arrolladora. Mandela creó un gobierno de unidad nacional con Mbeki y De Klerk como vicepresidentes. El acto oficial de toma de posesión tuvo lugar el 9 de mayo, cuando por primera vez un negro accedía a la Presidencia del país.

Al principio, resultó frustrante para los negros. Desde el principio, Mandela integró a los liberales blancos y a sus socios forzosos, los zulúes de Buthezeli, no solo dándoles altas responsabilidades sino haciéndoles partícipes de la toma de decisiones en sectores estratégicos. Mandela nunca aplicó el temido rodillo negro y el experimento funcionó. Sudáfrica se convirtió en cinco años en un país con respaldo internacional, libertad de prensa, poder judicial independiente, oposición parlamentaria, etc. Pese a su orientación socialista, el CNA preservó la economía de libre mercado. Hubo políticas públicas vigorosas encaminadas a redistribuir la renta y acabar con las desigualdades, pero también privatizaciones. En fin, una política socialdemócrata teñida de cierto liberalismo. Este permanente equilibrio en el que debió moverse Mandela frustró muchas expectativas negras, pues los blancos, apenas el 14% de la población, seguían manteniendo el poder económico y la economía no creció al ritmo esperado. De hecho, el paro aumentó espectacularmente hasta llegar al 25% en 1999. La criminalidad también se disparó.

Disputas con Thabo Mbeki. El 7 de julio de 1996, Mandela anunció que no se presentaría a la relección en 1999 aunque la Constitución se lo permitía, dejando el paso franco a Thabo Mbeki, su vicepresidente, con el que además mantuvo una agria disputa por el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, dirigido por Desmond Tutu, buen amigo de Mandela, en el que se admitía la existencia de graves violaciones de los Derechos Humanos en ambos bandos. Mbeki rechazaba el contenido de este informe y Mandela lo apoyó. El 18 de diciembre de 1997, Mbeki fue designado oficialmente candidato y Mandela fue paulatinamente alejándose de la gestión gubernamental y dedicándose más a su actividad internacional y actos de dimensión humana y moral.

Tercer matrimonio el día de su 80 cumpleaños. El día de su 80 cumpleaños y tras divorciarse de Winnie dos años atrás, el 18 de julio de 1998 Mandela se casaba por tercera vez, en esta ocasión con Graça Simbine Machel, de 52 años, viuda del ex presidente mozambiqueño Samora Machel. Se habían conocido en Maputo en 1990 y era su compañera sentimental al menos desde 1996. Graça Machel, una destacada activista por los derechos de los niños y las mujeres, se convirtió en la primera mujer en ser primera dama de dos países diferentes y en la persona que acompañó a Mandela en la última etapa de su vida.

Mandela, éxito en Burundi, fracaso en RDC. A partir de 1997 y durante sus últimos años de mandato como presidente sudafricano, Mandela desplegó una enorme labor de mediación internacional. Sin embargo, hubo luces y sombras. Así, su intervención fue un fracaso en la guerra de RDC, lo que le supuso un enorme distanciamiento de su antiguo amigo y aliado Robert Mugabe (Zimbabue); sin embargo, contribuyó de manera decisiva a calmar los ánimos entre hutus y tutsis en Burundi y propició el levantamiento de las sanciones internacionales a la Libia de Gadafi. El 16 de junio de 1999, con la toma de posesión de Thabo Mbeki tras unas elecciones en las que el CNA volvió a arrollar, Mandela decía adiós a la Presidencia para volcarse de lleno en otras actividades más filantrópicas.

Su hijo murió de SIDA en 2005. El desarrollo humano de la infancia, el socorro a los niños huérfanos y abandonados, la atención a los discapacitados, la educación de jóvenes y adultos, la erradicación de las minas antipersona, el tratamiento médico de enfermedades endémicas y la lucha contra el SIDA son algunos de los terrenos donde hasta el día de hoy Mandela ha realizado valiosos trabajos.  El SIDA fue, sin duda, uno de sus grandes caballos de batalla. Y le tocó bien de cerca. El 6 de enero de 2005, cuando contaba con 86 años, anunciaba la muerte de su hijo Makgatho, de 54 años, víctima de esta enfermedad. 

"No me llamen, ya les llamo yo". Esta fue la frase pronunciada por Mandela cuando dejó la Presidencia y trasladaba el cansancio de un hombre ya anciano que iba sufriendo progresivos problemas de salud. En julio de 2001 le diagnosticaron un cáncer de próstata y en julio de 2004, ya necesitado de un bastón y un brazo para caminar, Mandela anunciaba su intención de “jubilarse de la jubilación”, apartándose de la vida pública y retirándose a la reflexión tranquila en su casa de Qunu. Sin embargo, siguió haciendo apariciones cada vez más esporádicas y declaraciones sobre temas variados. De hecho, tomó partido por Zuma en la crisis en que se sumió su partido en 2008. El 18 de julio de ese año, Mandela ya con la salud muy frágil pero con una gran energía para su edad celebraba su 90 cumpleaños en su casa particular de Qunu. Y aún le quedaba fuelle para participar en actos en su honor e incluso para participar en la campaña electoral de febrero de 2009 y en la toma de posesión de Jacob Zuma en mayo del mismo año. Y durante el Mundial de Sudáfrica 2010 hizo una fugaz aparición en la ceremonia de clausura subido en un carrito y acompañado de su esposa. Desde entonces, Mandela ha tenido que ser hospitalizado al menos en cinco ocasiones para someterse a revisiones médicas, por molestias abdominales y por problemas respiratorios.

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